¿Necesito llevar gafas?

Ir a un óptico o a un oculista es la forma más sencilla de saber si tu vista necesita corrección. Una revisión cada dos años nos asegura que nuestra vista estará en perfectas condiciones y/o bien corregida, en el caso de que lo necesitemos. Por mucho que ahora se consideren las gafas objetos de moda, es mejor acudir a la óptica que al supermercado para comprar unas.

Hay veces que no nos damos realmente cuenta de que tenemos un problema visual, ya que en algunos casos los cambios en nuestra visión son tan lentos que nos vamos adaptando a ellos sin darnos cuenta, y es por ello que solo realizando chequeos periódicos podemos estar completamente seguros de que todo está bien. Solo un experto puede decirnos qué corrección o tratamiento necesitamos, y cuanto antes mejor, porque de esto puede depender incluso nuestra supervivencia, como cuando nuestra capacidad para conducir se ve afectada, por ejemplo.

Algunos síntomas que pueden ponernos tras la pista son una excesiva sensibilidad a la luz, o la necesidad de una cantidad de tiempo mayor de lo normal para enfocar la vista ante cambios de luz, tamaño o distancia. También las jaquecas pueden ser una señal de alarma, ya que es probable padecerlas cuando tenemos que forzar demasiado nuestros ojos para poder ver. Otras señales consisten en la aparición de halos, manchas o cualquier otro tipo de defecto en la visión, así como en tener la sensación de “vista cansada” o la incapacidad de mantener la visión centrada en un libro o una pantalla durante periodos largos de tiempo.

La miopía y la hipermetropía son dos de los problemas visuales más comunes, y los más reconocibles. La miopía hace que veamos los objetos lejanos borrosos, mientras que podemos ver con claridad los más cercanos; mientras que la hipermetropía provoca que veamos borrosas las letras de un libro y que, en sus etapas iniciales, nos produzca dolor de cabeza mirar la pantalla de un ordenador o la televisión.

La presbicia suele aparecer a partir de los 45 años. Los síntomas más fáciles de reconocer consisten en alejar el material de lectura para enfocar la vista o necesitar mucha luz para leer la letra pequeña.

Si usted se reconoce en alguno de los síntomas mencionados, o siente cualquier otro problema que pueda estar asociado a la visión, acuda cuanto antes a consulta con un especialista, por su salud y por su bienestar general.

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